Un día raro: Deadstring Brothers sin la cantante y Castellópera

Lo tenían todo para que fuera un conciertazo: buenas canciones (sobre todo las del disco ‘Silver Mountain’), buenos músicos (en especial Spencer Cullum haciendo diabluras con la ‘steel guitar’), excelente sonido (Juanki le ha tomado definitivamente la medida a la complicada sala de cámara del Auditori) y críticas elogiosas de su anterior gira por España. Pero algo falló. Estuvo bien, pero… No sé si fue la ausencia de la cantante, Masha Marjieh, que a dúo con Kurt Marschke le da un toque especial a su sonido. No sé si la frialdad del escaso público. No sé si el hecho de que tengamos que estar sentados, sin poder beber ni fumar (como lamentó el propio Kurt durante la actuación). Pero lo cierto es que el concierto de Deadstring Brothers, ayer domingo en el Auditori de Castellón con motivo del Ciclo Ricoamor, no acabó de ser lo que, al menos yo, esperaba.

Las canciones funcionaron a medias. Mejor las de corte más ‘stoniano’, como “Aint No Hidin’ Love” (vídeo de arriba), en las que no se echaba tanto de menos la voz femenina; y peor los medios tiempos. El concierto de la banda de Detroit se fundamentó en su excelente ‘Silver Mountain’, pero uno de sus principales atractivos para mi gusto, el juego de voces entre Masha y Kurt, se esfumó con la ausencia de la primera y la voz del segundo dejó algo secas algunas canciones que tienen mucho más rollo en el disco.

El ‘pedal steel’ de Spencer Cullum y el órgano de Pat Kennealy sonaron a gloria, pero algunos temas parecían estar ejecutados de una forma un tanto rutinaria, perdiendo bastante gancho. Y, pese a su elenco de poses macarras, al líder de la banda le faltó empatía con el público. Estoy convencido de que Deadstring Brothers han dado y seguirán dando excelentes conciertos, pero me temo que el de ayer no fue uno de ellos. En fin, siempre no se dan las condiciones para que una actuación de rock sea la bomba. En realidad es bastante complicado. Por eso molan tanto cuando sí que funcionan.

La próxima cita con el Ciclo Ricoamor en el Auditori será el domingo 7 de diciembre, con la actuación de SpeakLOW, banda madrileña de funk-soul con miembros de The Sunsay Drivers, Mamafunko, Vacazul y Muchachito Bombo Infierno, cuyos directos se han ganado una excelente fama en los últimos años.

Ejercicio de estilo Cage en el Espai d’Art

Lo del Espai d’Art Contemporani, ayer mismo por la mañana, fue una historia muy diferente: más una ‘performance’ o un experimento que una actuación musical. Su ideólogo, el músico y compositor valenciano Llorenç Barber, ya lo presentó como un “ejercicio de estilo, del estilo que John Cage ha dejado legado para trasladar el protagonismo de la música del compositor a la audiencia”. El EACC acogía la representación de ‘Castellópera’, un montaje musical que habían preparado Barber y el medio centenar de participantes en su taller de composición para músicos y no músicos ‘Ensayo general para una Castellópera. Homenaje a John Cage’.

Las campanas del propio Barber -habituales en toda su trayectoria-, acoples de un amplificador de guitarra, una máquina de coser, fraseos de piano, silbidos, aullidos, dj’s, pompas de jabón, alarmas de teléfono móvil, una televisión mal sintonizada, vasijas rotas, globos pinchados, canicas rodando, ronquidos amplificados, silencios, apagones de luz… Una amalgama de sonidos y representaciones que, alternadas y superpuestas al azar, resonaron y llenaron de desorden intencionado el Espai d’Art durante 70 minutos, mientras los asistentes iban circulando libremente por el centro cultural.          

El cronómetro fue la única partitura común entre los participantes. Durante el taller de composición de Barber cada uno de sus alumnos había elegido libremente un tercio de esos 70 minutos de representación durante el que interpretar su pieza para contribuir a la ‘performance’. Una intervención que también era de elección libre y sin tener que ajustarse a los cánones convencionales de la música, buscando elementos sorpresivos. De hecho la mayoría de los participantes llegaron con sus propios ‘instrumentos’, aunque algunos otros también utilizaron los elementos dispuestos en el EACC para la exposición ‘John Cage. Paisajes imaginarios, conciertos & Musicircus’, en la que estaba enmarcado el taller.

¿El resultado? Una representación imprevisible, llena de accidentes y desorden, totalmente abierta a la interpretación de la audiencia. Un homenaje espontáneo a la figura de John Cage y, al mismo tiempo, una mezcla de sonidos y ‘performances’ que -me da a mí- extrañó más que sugirió.

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1 comentario

  1. SI? Pues a mi me parecio superchulo el concierto de DB, y sono de puta madre
    lo que fallo fue la poca peña…….argggg!!


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