Catarsis John Cage en el Espai, Robert Capa y periodismo punk

Fin de semana de hallazgos extraños y estimulantes. También de conexiones inesperadas. Conocía las teorías musicales de John Cage gracias a una excelente profesora de Estética que tuve en la carrera (Rosalía Torrent), pero para nada me esperaba el festín de propuestas extravagantes que se ha marcado el Espai d’Art en la inauguración de la exposición sobre su obra y herencia. Conocía la foto ‘Muerte de un miliciano’ de Robert Capa, pero el sábado tuve el privilegio de poder ver el documental (todavía por estrenar) ‘La sombra del iceberg’, codirigido por un profesor de la Universitat Jaume I y dedicado a honrar y abrir interrogantes sobre la histórica imagen y, por si fuera poco, el domingo me encuentro con un extenso y controvertido reportaje al respecto en El País. Conocía a Robert-Juan Cantavella como compañero de carrera en la UJI, pero el viernes se quedó conmigo con su teoría del periodismo punk como “hijo bastardo” del nuevo periodismo de Truman Capote, durante el curso ‘Literatura negra y periodismo: los lenguajes del crimen’ en la Llotja del Cànem, a propósito de su última y exitosa novela, ‘El Dorado’. Y esta cabecita mía que va echando chispas y lo conecta todo aunque quizás no tenga nada que ver…

La exposición ‘John Cage. Paisajes imaginarios, Conciertos & Musicircus’ del EACC es de esas dificilísimas de describir con palabras. Simplemente hay que ir, ver, intervenir y escuchar. Para flipar. Instalaciones que cobran sentido con la manipulación del público (cactus que se convierten en instrumentos musicales, instrumentos de juguete, tocadiscos con vinilos para pinchar…); 17 espacios, partituras gigantes y el piano preparado de Cage para que se reinterprete y escenifique su no-música, sus ‘performances’, también sus silencios; la cámara ‘anecoica’ sin eco, vídeo-arte… Sonidos improvisados, conciertos y ruido casi sin descanso.

De momento, me quedo con el concierto inaugural del Grup Instrumental de València, en especial con la interpretación teatralizada de una partitura gigante de ‘Aria’ (1958) a cargo de la soprano Pilar Jurado (fragmento en el primer vídeo de arriba). Increíble la variedad de estilos y registros que se sacó de la manga en tan poco tiempo la prestigiosa compositora y cantante madrileña. Y una excelente prueba de la polivalencia y amplitud de miras de su autor, John Cage. De entre las decenas de actuaciones del sábado durante ese espléndido invento llamado Musicircus, con la de la Orquesta del Caballo Ganador (segundo vídeo de arriba), formada por miembros de las bandas valencianas y barcelonesas Estrategia lo Capto, Negro y Za para dar rienda suelta a la improvisación libre y la creación instantánea o, como ellos la llaman bajo el método de Butch Morris, ‘improvisación conducida’. La banda convirtió la sala de proyecciones del Espai d’Art en una desquiciante jaula de grillos a base de atmósferas, por momento tribales, por momentos de película de terror. Como una catarsis purificadora, conducida a través de un lenguaje específico por un director de espaldas al público y hecha de batería, bajo, guitarra, saxos y un dj. La Orquesta del Caballo Ganador, por cierto, volverá a actuar en Castellón durante el festival Tanned Tin, el 12 de noviembre.

El próximo concierto de la exposición del Espai d’Art sobre John Cage será el próximo sábado 11 de octubre a las 20.00 horas, con la interpretación de “Sonatas & Interludes” con ‘piano preparado’ a cargo del guipuzcoano Carlos Apellániz, del Grup Instrumental de València.

  

Muerte de un miliciano. Robert Capa. Cerro Muriano (Córdoba), 1936.

Muerte de un miliciano. Cerro Muriano (Córdoba), 1936. ROBERT CAPA.

Como decía, el sábado pude ver el documental ‘La sombra del iceberg’ (2007), basado en una investigación periodística sobre la fotografía ‘Muerte de un miliciano’, captada por el reportero de guerra húngaro Robert Capa durante los primeros días de la Guerra Civil española (septiembre de 1936) en la provincia de Córdoba. Si John Cage fue uno de los principales precursores de la música experimental contemporánea, abriendo caminos nunca explorados, Robert Capa -fundador de la legendaria agencia Magnum– lo fue en el ámbito del periodismo de guerra, al lograr captar por primera vez en la historia el preciso instante de la muerte en plena batalla, apresando en una sola fotografía el dramatismo de la contienda para, a través de los medios de comunicación, concienciar a la opinión pública internacional sobre el sangriento avance del fascismo. Fenómeno que nunca antes había sucedido.

Un mérito que el documental deja intacto y al que incluso saca brillo. Pero abriendo muchos interrogantes. Basándose en el criterio de forenses, astrofísicos, geodestas,  fotógrafos, cineastas, periodistas, coleccionistas e incluso el único amigo de Robert Capa que queda vivo (John G. Morris), ‘La sombra del iceberg’ desliza la tesis de que ‘Muerte de un miliciano’ fue una genial puesta en escena. Razona la hipótesis de que no fuera la hora que oficialmente siempre se ha establecido, que el miliciano no fuera Federico Borrell ‘Taino’ como hasta ahora se creía (aunque no se han encontrado sus restos) e incluso que la fotografía pudiera ser obra de la novia y colega inseparable de Capa (en realidad Endro Friedmann) por aquel entonces, Gerda Taro, ya que ‘Capa’ era el seudónimo que utilizaban ambos para vender sus reportajes de guerra.

Una auténtico anatema para el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York, fundado en los años sesenta por el hermano de Robert Capa para conservar y difundir su obra, que cierra sus puertas a la investigación previa al documental, como siempre ha hecho hasta ahora. En especial para su biógrafo oficial y albacea, el recientemente desaparecido Richard Whelan, quien en el documental -por escrito, ya que se niega a ser entrevistado- reconoce que el hermano del fotógrafo conserva algunos negativos originales del miliciano que nunca han visto la luz. Las tesis del documental no es totalmente nueva (hay estudios y documentales anteriores apuntando en la misma dirección), aunque sí su enfoque y sistematización.

Un asunto con tal vigencia y actualidad que el próximo 17 de octubre se inaugura en Londres ‘Esto es la guerra, Robert Capa trabajando‘, una exposición comisariada por la responsable del Centro Internacional de Fotografía de Nueva York, Cynthia Young, que aporta nuevas fotografías con el objetivo de difundir la obra del genial fotógrafo húngaro, pero también para intentar zanjar esta cuestión. Una de las nuevas imágenes mostraría el cadáver de un segundo miliciano retratado por Capa, tendido en el suelo. Siempre según la versión oficial, la fotografía fue encontrada hace un par de años por Whelan junto con otras decenas de negativos hasta entonces perdidos.

Ayer mismo, El País publicó un amplio reportaje de Antonio Jiménez Barca al respecto, de dos páginas y con llamada en portada: ‘El soldado, el fotógrafo y la muerte‘. El artículo obvia la mayoría de los interrogantes que plantea el documental, pese a citarlo en su parte final, y concluye en el subtítulo: “Unos contactos -impresión positiva de un negativo- disipan dudas sobre la autenticidad de la célebre imagen de Capa”. Pero, claro, lo que parece incontestable es que hasta que no aparezca la secuencia completa de negativos de aquel día, será imposible “disiparlas” todas.

Y esa es la gran esperanza de un profesor de la Universitat Jaume I, el castellonense Hugo Doménech, que junto al periodista valenciano Raúl M. Riebenbahuer dirigió ‘La sombra del iceberg’, que hilvana toda la investigación periodística con extraordinario dinamismo pese a la escasez de medios y el cerrojazo de algunas puertas. El largometraje ha recibido el premio al Mejor Documental Iberoamericano del Festival de Cine de México, el de Mejor Documental Social Español del Festival Internacional de Documentales del Sur en Terife y ha sido seleccionado en el Festival Internacional de Cine de Monterrey, en la Mostra de Cinema de Valencia, en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana y en Roma. En estos momentos, la productora, Dacsa, trabaja en su distribución y proyección en las salas de cine del país.

  

Cartel de la pelicula documental 'La sombra del iceberg'.

Cartel de la película documental 'La sombra del iceberg'.

Si finalmente salieran a la luz los negativos de Capa y se pudiera demostrar que fue una escenificación, algo que como defiende el documental no variaría en absoluto la importancia histórica y mérito de la foto, entonces estaríamos ante una especie de manipulación con un objetivo igualmente loable y que logró: contribuir a sensibilizar al mundo sobre la barbarie de la guerra y del fascismo en su pleno apogeo, en los años 30. Y eso me lleva a la tercera y última conexión: el periodismo punk, “hijo bastardo” del nuevo periodismo de Truman Capote y primo hermano del periodismo gonzo, que tal y como lo define el autor de la novela ‘El Dorado’ (Mondadori, 2008), el escritor de Almassora Robert-Juan Cantavella, sería la intervención del periodista en la realidad -manipulándola e incluso mintiendo- para crear una ficción con el objetivo de reflejar la auténtica verdad, la que los métodos convencionales de periodismo impiden contar. Como si el objetivo de trasladar a la opinión pública el auténtico sentido de algo justificara absolutamente los medios. En realidad no tienen nada que ver porque son planos distintos: por un lado periodismo jugándose el pellejo en un campo de batalla de los años 30 y, por otro, un ejercicio estilístico para novelar. Pero hay una conexión conceptual entre ambas cosas. Puede que en ‘El Dorado’ haya verdades como puños sobre el urbanismo valenciano y el Encuentro de las Familias. Cuando esté en las librerías de Castellón, lo leeré.

Doblete del Sons y Muck & The Mires en el Four Seasons

Hoy martes actúan Ora Cogan y Face Ometer en el Casino Antiguo de Castellón dentro del ciclo Sons (22.30) y mañana miércoles llega uno de los conciertos de la temporada en el Four Seasons: el de Muck & The Mires, cuarteto garagero de Boston que teloneó a MC5 en su última gira y número uno en el prestigioso programa de radio de Steven Van Zandt, guitarra de la E Street Band. Lo vamos comentando.

Según explica el Sons, “Ora Cogan es hija de un cantante y una fotógrafa, nació y creció en una pequeña isla en la costa oeste de Canadá. La casa de Ora era también un estudio de grabación por el que había un constante flujo de músicos y artistas. No es extraño que Ora empezara a escribir e interpretar canciones con solo doce años. Instalada en Vancouver, Ora nos ofrece sus nuevas canciones, con pellizcos de viejo blues y americana”. Lo de Face Ometer va de folk desde el Reino Unido.

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5 comentarios

  1. […] Catarsis John Cage en el Espai, Robert Capa y periodismo punk […]

  2. […] como la de los italianos Zu o los valencianos La Orquesta del Caballo Ganador, que recientemente actuaron en el Espai d’Art Contemporani. Y otro sello de la casa: muchos de ellos, como The Declining Winter, actuarán por primera vez […]

  3. […] como ellos la llaman bajo el método de Butch Morris, ‘improvisación conducida’. En su actuación de principios de octubre en el Espai d’Art Contemporani de Castelló con motivo de la […]

  4. […] I, el castellonense Hugo Doménech, y el periodista valenciano Raúl M. Riebenbahuer, del que ya hablé por aquí hace algunas semanas. Por un lado, este mismo mes la cinta ha recibido el segundo premio de la la […]

  5. […] de haber logrado involucrar a una buena cantidad de público con la arriesgada exposición de John Cage y sus postulados iconoclastas durante el último trimestre de 2008, en pleno décimo aniversario el […]


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