El festival más chulo que hay

 

Como cantaron Manolo y Genís de Astrud en plena calle de Benicàssim en agosto de 2004, el FIB es “el festival más chulo que hay”. En dos de sus acepciones: la de fresco-audaz  y la de presumido-atrevido, casi en el sentido castizo. Pese a la guerra de festivales y el descenso en la asistencia de público, este año lo ha vuelto a demostrar. Porque es una chulería atrevida y muy madrileño-leonesa juntar en el mismo escenario, el mismo día y de forma consecutiva, a Leonard Cohen, Enrique Morente y Morrissey –aunque este último, a mi juicio, pinchara- y porque se me ocurren pocas cosas más frescas y audaces que conciertos como los que ofrecieron Facto Delafé y Las Flores Azules, Battles o El Guincho.

Para mí ha sido el FIB de la histórica actuación de Leonard Cohen, con ese saludo sombrero en mano y una media sonrisa llena de leyenda y de agradecimiento, de los momentos perturbadores de Morente y Lagartija Nick y de su profanación flamenca del Escenario Verde, de la zozobra emocional vomitada por My Bloody Valentine, del reencuentro con la Siouxsie más elegante y con los  New York Dolls más punkrockeros, de la confirmación de grandes hallazgos como These New Puritans o del bailoteo más hedonista con Róisín Murphy y Mika.

 Y, en especial, ha sido el año de nuestros grupos, del carpetazo definitivo al falso e infundado soniquete sobre su pequeñez. Ha habido diferentes pruebas de fuego, que de poco nos abrasan. Facto Delafé y Las Flores Azules (vídeo de abajo) se descolgaron con un concierto sencillamente memorable, desbordante de empatía y complicidad. La Casa Azul proclamó su revolución sexual ante miles de devotos que la bailaron y la sudaron, y puede que incluso la practicaran. El Ghincho nos llevó de viaje lisérgico y salvaje. Y Single dieron una clase de clase. Para próximas ediciones va a ser difícil de entender que algunas de esas bandas no sean programadas en mejores horarios o escenarios, aunque el ejemplo de Belle & Sebastian (nada que ver el concierto de 2001 en la carpa con el de 2004 en el Escenario Verde) da que pensar. Quizás sea mejor dejar que las cosas surjan espontáneamente como este año.

Y, sin duda, el XIV Festival Internacional de Benicàssim ha sido el de la autodestructiva guerra de los festivales (que según las cifras oficiales ha ganado de calle al Summercase), acechado por la crisis económica, cada vez con más ingleses y menos españoles y con menos afluencia de público que otros años. Pero, lejos de ser un inconveniente, esto último ha provocado que todo fuera más cómodo: menos aglomeraciones en el Escenario Verde (por primera vez en una década era relativamente fácil disfrutar de un concierto en primera fila), menos colas para acceder al recinto, para las barras, para comer y para los baños.

Un último apunte general: el sonido. Mientras que en las carpas sigue siendo por lo general excelente, lo del Escenario Verde no se alcanza a comprender después de tantos años en el mismo recinto. La mayoría de conciertos suenan como una bola de bombo y bajo, atravesada por algunas guitarras estridentes y voces exageradamente predominantes, llegando a estropear por momentos actuaciones como las de Morrissey, Siouxsie o Black Lips.

A continuación, lo que me han parecido las principales actuaciones del FIB 2008 que he podido ver, teniendo en cuenta que el sábado no estuve por causa de fuerza mayor: Bruce Springsteen & The E Street Band en el Camp Nou (post anterior). Sería absurdo no reconocer que algunos los he visto claramente sugestionado. Otros, en especial los primeros de la lista, me sorprendieron por completo.

Leonard Cohen y Morente Omega con Lagartija Nick. El encuentro cósmico.

Para entender el significado profundo del encuentro de Leonard Cohen y Enrique Morente en el FIB lo mejor es leerse el fantástico reportaje de Lino Portela con fotos de Ángel Sánchez en El País. Pero sin conocer los pormenores de esa conexión casi cósmica entre los dos genios de la música y la poesía, sólo con algunos gestos y, sobre todo, con sus actuaciones sobre el Escenario Verde, se entendió todo. Las versiones, más bien reinterpretaciones, de ‘Omega’ (“Hallelujah” o “First we take Manhattan”) hicieron de puente entre dos conceptos muy distintos de transmitir emociones y, al mismo tiempo, íntimamente conectados.

Leonard Cohen cantó bajo y grave, la batería sonaba arenosa, con escobilla, todos los instrumentos estaban en su sitio. Todas las canciones sonaron en su sitio. El concierto lució con la claridad y la serenidad del día. Sin poses, sin alharacas. Elegante. Puro contenido, 100% molla. Un poeta de 73 años, con su chaleco y su sombrero, se puso a desgranar sus poemas atemporales, trascendentes, en el mismo escenario donde horas antes y horas después se volvería a lo urgente. Y al mismo tiempo todas las canciones fueron tan reconocibles y tan cercanas, tan pertinentes…

Fue un concierto especial. Muy especial. Como una oportunidad única, y casi última, de poder disfrutar en directo de una leyenda de la música contemporánea y, encima, con toda su dignidad. Porque no recuerdo sobre un escenario un gesto más digno y auténticamente emocionante que el del viejo poeta canadiense llevándose su sombrero al pecho e inclinándose con una luminosa sonrisa para agradecer la sincera aclamación del público.

 

 

Y después llega Enrique Morente y saca a todo su clan para llenar el Escenario Verde -sí el de la purpurina y la sofisticación- de palmas y quejíos. Parecía una breve introducción hasta que irrumpiera Lagartija Nick para interpretar las canciones de ‘Omega’, pero el sarao flamenco que montaron los granadinos, incluida la aparición de Estrella Morente, se convirtió en un concierto en sí mismo. En una profanación flamenca del FIB, que había tenido sus atisbos el año pasado con Kiko Veneno en una carpa, pero que este año, después de Leonard Cohen y viniendo de Morente, adquiría todo su sentido.

Lo de Morente con Lagartija Nick fue para nota, sobre todo teniendo en cuenta el listón del que partían. Erik marcó el ritmo de la actuación de forma portentosa a la batería y Antonio Arias (qué gran tipo) puso con su guitarra eléctrica el lado siniestro y corrosivo de las canciones de ‘Omega’. El resto, lo llenó la voz de Morente. Un disco que cuando salió en 1996 -lo confieso- me dijo poca cosa y que el domingo en el FIB se transformó en el descubrimiento de una sensibilidad extraña, apocalíptica, catártica. Un conciertazo, de los que te agitan.

My Bloody Valentine. Un bello vendaval de ruido. 

Estaba con mis amigos en Spiritualized. Me dio rabia porque estaban haciendo un gran concierto, porque no entendía que los hubieran programado a la misma hora. Pero cuando llegó la hora me fui al Escenario Verde. My Bloody Valentine era el grupo que más me apetecía disfrutar del FIB de este año. Los vi solo. Lo primero que me sorprendió fue la poca gente que había frente al escenario. Adelanté posiciones. Empezaron a caer las canciones de esa banda sonora de mis momentos melancólicos que se llama ‘Loveless’: “Only shallow”, “When You Sleep”, “I only said” (vídeo de abajo), “Soon”… Sonaban como las había imaginado durante años. Crudas, envueltas de bruma, pero mucho más vigorosas que en el disco, por momentos quizás demasiado.

Casi sin darme cuenta fui avanzando entre el público, hasta que me encaramé a la primera fila. No vi que Kevin Shields, Colm O’Ciosoig, Belinda Butcher y Deb Googe se cruzaran ni media mirada. Es más, Kevin Shields estaba como ausente, con actitud casi autista, absorto y engullido por su propio ruido. Envuelto y tamizado por las proyecciones abstractas, que generaban la atmósfera idónea para sus canciones. Cerré los ojos y su liturgia de distorsión y susurros me atrapó, me azotó. Sin metáforas, de forma física.

Y entonces llegó la gran traca final. Más de siete minutos de pura ‘mascletà’ sónica, haciendo crujir el arsenal de amplis y sin dejar de rasgar una de sus múltiples Fender Jaguar. A algunos les pareció excesivo. A mí me abrumó y, como decía la acertada crónica de Carolina León para el Fiber, me purificó.

Facto Delafé y Las Flores Azules. Dale gas, que esto no se pare.

Preveían un “bolo divertido e intenso” en una entrevista con la nueva televisión del FIB y lo clavaron. Saltó la chispa. Para que un concierto se convierta en algo tan especial han de confluir distintas circunstancias: que el grupo esté en su punto, que el público le tenga ganas, que suene bien, que las canciones fluyan… El jueves del FIB se cumplieron todas con Facto Delafé y Las Flores Azules en la carpa Fib Club. Óscar Daniello, Helena Miquel y Marc Barrachina parecían tocados por una barita mágica.

Disfrutaron cantando sus canciones e hicieron disfrutar al público, que nos lo pasamos en grande. Tocaron sus mejores temas de ‘El monstruo de las Ramblas’ y de ‘La luz de la mañana’, mis preferidas (“Enero en la playa” o “Gigante” –vídeo de abajo-) y hasta la sintonía del programa de radio que escucho todas las tardes que puedo, Disco Grande. Uno de los grupos herederos de la mejor tradición pop de este país (Family, por ejemplo) triunfaron como la Coca-cola ante su público, el del FIB, con sus hermosos paisajes pop dichos a través del hip-hop, a base de imágenes cotidianas, sencillas pero radiantes, y verdades que alivian. Sonaron dulces, y al mismo tiempo enérgicos, bailables, impresionantes.

Óscar estuvo pletórico, dando gas durante todo el concierto, Helena fue la luz que da brillo a las canciones del grupo barcelonés, con esa deliciosa voz que llega a todas partes. Y lo que mejor hicieron: comunicarse y conectar con el público, como demostraron en ese coro unánime de “Siento lo mismo por ti”. Pero si hasta actualizaron el pasaje de “Enero en la playa”, en el que “España queda en cuartos en la Eurocopa”, cambiándolo por “Italia”. ¡¡¡“Manos arriba, esto no es un atraco, esto es una fiesta”!!! (Le agradezco a Pere Bastida que me los recomendara cuando no los conocía ni blas)

Siouxsie. La gran dama punk.

La tengo totalmente mitificada, la verdad; a través de discos, camisetas y chapas. Creo que Siouxsie me habría gustado aunque hubiera hecho un pésimo concierto. Pero no lo hizo. Es más, aunque tuvo altibajos, dejó momentos guapísimos y terminó de forma brillante con el gran single de su último disco ‘Mantaray’, “Into a Swan”. La prueba de que no fue todo autosugestión es que me adelanté para ver el concierto con un amigo que apenas la conocía, que empezó diciéndome que se iba para atrás porque no le molaba y terminó dando botes con “Into a Swan” y diciéndome que le había parecido la bomba.

Solamente por oír en directo y de su propia voz “Christine” (vídeo de abajo), “Hong Kong Garden” o “Happy House” ya hubiera valido la pena, pero es que además la vi realmente en forma, estilosa, hablándonos en castellano, tan bruja ella. Una pena que los que la acompañen ya no sean The Banshees

New York Dolls. La leyenda.

Otra de las benditas chulerías del FIB. En los primeros 70 inventaron una de las vertientes del rock que más nos apasionan a muchos y que ha marcado a gran cantidad de grupos desde entonces: el punk. Ya no llevan botas de plataforma, ni maquillaje, ni tampoco está Johny Thunders; a penas hay glam, vamos. Pero New York Dolls, resucitados por Morrissey como fan número uno, dieron el viernes del FIB un excelente concierto, lleno de energía y de autenticidad.

David Johansen y Sylvain Sylvain no necesitan desmarcarse de los tópicos punk-roqueros porque fueron ellos los que los pusieron en danza, léase riffs resultones o caras de malo. Y eso debe de quitar mucho peso de encima. Y se notó, porque lo disfrutamos. Curioso: en las primeras posiciones del Escenario Verde estaba media parroquia del Ricoamor de Castellón, donde New York Dolls fueron venerados, flipando con “Personality Crisis” (vídeo de abajo), con la versión de “Piece of my heart” de Janis Joplin o con “You can’t put your arms around a memory” de Johny Thunders, mítico miembro fallecido de la banda. Fue una pasada.

Ese mismo viernes, el Escenario Verde remató la jugada con dos conciertos más marca FIB, los de Róisín Murphy y Mika, ambos de lo más divertido y bailongo de este año. La primera estuvo pletórica, con ese estilo disco retro que suena tan actual y bailable. El segundo, con toda su pirotecnia colorista y jugona, incluidos muñecos hinchables gigantes y confeti. Mika ofreció uno de esos conciertos que gustan a propios y extraños, partiendo de ‘hits’ como “Relax, take it easy” y haciendo que todo sonara reconocible y digerible.

La Casa Azul. Love is in the air.

Aunque para concierto divertido, también el viernes, el de Guille Milkyway y sus músicos virtuales en pantallas de plasma verticales, esto es, La Casa Azul. Para que nadie tuviera dudas del tipo de concierto que se iba a marcar empezó despachando “La revolución sexual”. En la abarrotada carpa Fib Club se desató la locura. Sonó a himno y el público la coreó y la bailó como himno. Sin complejos. Gustándose y gustándonos con la música que nos pone. Creo que ese es el gran secreto de La Casa Azul: como los grandes deportistas, hace fácil lo difícil y disfruta con lo que hace.

La actuación fue una concatenación de melodías frenéticas y estribillos redondos, hasta que llegó otro de los momentos más guapos, cuando se marcó esa fantástica versión de “Love is in the air”. Este tío es un genio. Y acaba de empezar. Aquí se puede ver lo que le pareció a él.

 

El FIB, en definitiva, volvió a cumplir su misión. Unir a mucha gente de diferente pelaje entorno a la música que nos gusta. Más vídeos del festival en http://es.youtube.com/user/davisjapo y más información sobre los conciertos en el Fiber.

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Y Bruce la volvió a liar en el Camp Nou

Para explicar lo que ocurrió en el Camp Nou con Bruce Springsteen & The E Street Band el pasado sábado 19 de julio, después de recomendar la lectura de la excelente crónica de Luis Hidalgo para El País, solamente me queda que adjuntar algunos vídeos del concierto y decir que, para una persona que no ha mamado a Bruce en su adolescencia, es una suerte haberlo conocido a través de una fan para poder disfrutarlo, aunque sea en su madurez, aunque no esté ya en plena efervescencia. El sonido era tirando a malo, tocó casi todas las canciones de siempre (algunas como “Jungleland” –vídeo de arriba-, para mí el mejor momento del concierto, no tan típicas), las cervezas valían 7 euros, era todo de dimensiones sobrehumanas (con más de 70.000 espectadores), sobró la foto final de familia sobre el escenario… Pero fue la rehostia. ¿Por qué? Al que no le apasione Bruce sólo podría entenderlo metiéndose en un concierto. Después de verlo tres veces –me quedo con la actuación en el BEC de Bilbao en noviembre del año pasado- creo que lo que mejor lo explica todo son las sensaciones: la empatía de Bruce con la gente, su energía, su arrolladora energía a los 58 años, y en especial su ingente colección de buenas canciones. Después de casi tres horas de concierto te vas exhausto, satisfecho y convencido de que Bruce y la E Street Band, la mejor banda de rock’n’roll que he visto nunca, podrían estar tocando toda la noche sin descanso.

Mi agenda de conciertos para el FIB

PAU BELLIDO. Plácida siesta en la zona de acampada del FIB.

PAU BELLIDO. Plácida siesta en la zona de acampada del FIB.

Se acabó la siesta. Ya está aquí el FIB. Con más guiris que nunca (ya son mayoría) y si la lluvia no corta el rollo, como predice la Agencia Estatal de Meteorología (¡qué susto esta mañana!). Tras los aperitivos de anoche, con la Cita con la Danza en el Torreón y la inauguración de la ruta de instalaciones artísticas del FibArt, llega el momento de los conciertos, con una oferta de 102 actuaciones de bandas de todo el mundo (los que más: 30 españoles, 27 británicos y 19 norteamericanos), que también coincidirán con las propuestas de teatro, el festival de cortometrajes, la pasarela de moda y el curso de verano de la UJI sobre el montaje de un espectáculo teatral.

El IX Festival de Cortos FIB se desarrolla entre hoy jueves y el lunes en el Teatre Municipal de Benicàssim con la selección más internacional y ambiciosa de su trayectoria, en doble sesión (13.00 y 16.30), por 2,5 euros con pulsera y con un jurado de aúpa, que seguro provocará revuelo en la zona VIP del recinto: Eduardo Noriega, Joaquín Reyes, Espido Freire, Estíbaliz Gabilondo y Elena Gómez. Dos apuntes previos más: el FIB estrena este año emisión televisiva por internet (FIB TV) y también ofrece por primera vez servicio de alquiler de bicicletas
–más vale tardísimo que nunca jamás- a través de Do You Bike.

En los últimos años se ha convertido ya en un clásico que aparezcan rumores que atacan el prestigio del festival, cuyo foro por ejemplo ha generado sus propios exiliados; y más en el verano de la estéril y autodestructiva guerra de los festivales, en la que los propios promotores han entrado al trapo, a mi modo de ver de forma totalmente innecesaria, como se puede apreciar en el vídeo que ha distribuido el propio FIB a través de su lista de correo (abajo). Como dice mi madre, quien tiene la razón es el que ha de callar.

Yo me quedo con la música y aprovecho que tengo el festival al lado de casa. Durante los diez años que he trabajado para el periódico del festival y cubriendo el FIB para otros medios de información general he tenido la oportunidad de ver de cerca cómo funcionan algunas cosas de tan gigantesco evento. Es inevitable: cuando una cita así se hace tan grande pierde agilidad, reflejos y cercanía con el público; puede que todo se haga más pragmático. Quizás demasiado. Pero como voy a tratar de explicar a continuación, grupo por grupo, hay un buen puñado de razones para volver a disfrutar del FIB.

Esto no es más que una guía para ver los grupos que me apetecen, por distintas y subjetivas razones. Por días, horarios, escenarios y con enlaces a sus myspace. Con algunos solapamientos, pero espero que viable. Por si a alguien le puede servir. Se admiten -y se agradecerían- sugerencias.

Jueves, 17. FibStart

20.00–20.30. Escenario Verde. Aldo Linares. Un tipo simpático e inteligente, el dj y músico peruano afincado en Madrid es el que siempre ha pinchando la primera canción que suena en el FIB, todo un enigma hasta que lo hace. Desde el rock’n’roll de tupés al pop electrónico, también su propio technopop, pasando por todos los referentes del festival. Digamos que es uno de sus ideólogos.

20.30–21.20. Escenario Verde. Krakovia. El “supergrupo” de moda, con más y mejor pose. Liderados por la espectacular Vinila Von Bismark, cuentan con Petra Flurr, David Kano (Cycle) y Guille Mostaza (Ellos) entre sus miembros y con un álbum, “Road Movie”, que suena a todo menos a disco de debut. Pese a la insistencia de Subterfuge, a mí no me acaban de molar; me parece todo demasiado precocinado. Pero tengo ganas de verlos, por curiosidad y porque he leído que son buenos en directo.

22.00–23.00. Carpa Vodafone Fib Club. Single. Algunos lo tachan de tontipop y otros de pop pijo, pero a mí lo que hacen Teresa Iturrioz e Ibon Errazkin me va desde los tiempos de Le Mans y Aventuras de Kirlian. Este tipo de grupos, aunque duela decirlo, suele naufragar en grandes escenarios y festivales, pero las canciones de su disco “Pío pío” creo que tienen entidad suficiente para aguantar el tirón.

22.50–00.20. Escenario Verde. Sigur Rós. Según como les dé quizás sean demasiado rallantes para un directo festivalero, pero si aciertan en el tono pueden ser un puntazo. Porque los islandeses son capaces de generar sonidos ambientales, abismales, susurrantes, cinematográficos, de los que te tocan la fibra. Música superabstracta para abrirse de oídos.

1.20–2.20. Carpa Vodafone Fib Club. Facto Delafé y Las Flores Azules. España ya no se ha quedado en cuartos en la Eurocopa y habrá que ver qué canta Óscar D’Aniello cuando llegue ese pasaje en la canción “Enero en la playa”, del guapísimo ‘El Monstruo de las Ramblas’. Ese disco me atrapó hará cerca de dos años y todavía no los he visto en directo. Uno de los grupos españoles que mejor dicen el pop.

2.10-3.10. Escenario Verde. Black Lips. Sí, en el FIB también se puede escuchar buen garage-punk procedente de Atlanta, con guitarras fuzz, ritmos frenéticos y voces gritonas. Sabiendo con quien voy esta noche al festival, seguro que los veré de cerca. Puede estar guapo.

3.00–4.00. Carpa Vodafone Fib Club. Battles. Sólo podré verles un ratillo porque These New Puritans tienen preferencia. Sólo he oído las cinco canciones que tienen colgadas en el myspace. Son de Nueva York, le llaman ‘math rock’ a lo que hacen y suenan realmente bien. Creo que me va a costar irme al Escenario Verde.

3.30–4.20. Escenario Verde. These New Puritans. “Elvis” (vídeo de abajo), “SW o RDS of truth”, “Numbers AKA Numerology”… Su disco ‘Beat Pyramid’ tiene unas cuantas canciones que en directo pueden ser la bomba. Están en la línea del post-punk que tanto pega pero tienen un sonido y una forma de montar las canciones, con constantes cambios, muy particular. Uno de los grupos que más me apetece ver este año y que no entiendo por qué los han metido tan tarde y además el jueves.

Viernes, 18. Distorsiones históricas y disco-pop.

18.40–19.30. Carpa Vodafone Fib Club. The Rumble Strips. Divertidos. Una mezcla de soul y pop –por momentos suenan a The Smiths, como en “Girls and boys in love”- que puede ser de lo más entretenido en directo. Creo que van a ser ideales para empezar a desentumecer los músculos de cara a los tres días grandes.

19.00–20.00. Carpa Vodafone Fib Club. El Columpio Asesino. Surgidos del Proyecto Demo 2001 del propio FIB, el grupo navarro parte del rock como excusa perfecta para experimentar en diferentes direcciones. Fluor_kin tuvimos la suerte de compartir cartel con ellos en el So Musical Event (Some) de 2004 y la verdad es que en directo son unos bestias.

21.00–21.50. Escenario Verde. Babyshambles. En el FIB de 2006 la banda de Pete Doherty se descolgó con un conciertazo en la carpa Fib Club después de una gran incertidumbre por el estado en el que iba a llegar a Benicàssim. Entonces tenían las poderosas bazas de ‘Down in Albion’, producido por todo un Mick Jones (The Clash, pero es que ahora vienen con un espléndido ‘Shotter’s Nation’.

21.30–22.30. Carpa Fiberfib.com. El Ghincho. Uno de los fenómenos de la temporada, con más de 300.000 visitas en su myspace, que le ha llevado a girar a nivel internaiconal. Como dice la web del FIB, lo que hace Pablo Díaz-Reixa es algo tan sencillo de enunciar como difícil de materializar: “naturalizar un puzzle estilístico para entregar canciones alegres, sin que esto signifique que sean superficiales”. Tengo ganas de verlo en directo.

22.20–23.20. Escenario Verde. New York Dolls. David Johansen y Sylvain Sylvain, los dos supervivientes, están algo viejunos, pero merecen todo el respeto, porque viajan por todo el mundo con una extensa ristra de canciones para liarla bien liada, procedentes de dos obras maestras que sentaron las bases del punk-rock: ‘New York Dolls’ (1973) y ‘Too Much Too Soon’ (1974). Influyentes hasta hoy mismo, 35 años después. Leyenda viva. Imprescindibles.

23.30–00.30. Carpa Vodafone Fib Club. Spiritualized. Una de esas cosas incomprensibles que pasan a veces en el FIB: su concierto se solapa con el de My Bloody Valentine, dos grupos que probablemente gusten a la misma gente, como me ocurre a mí. Las melodías entrelazadas entre guitarras ruidosas de Jason Pierce hicieron historia con Sapacemen 3 y siguen sonando a gloria, como en el último disco de Spiritualized, ‘Songs in A&E’. Veremos lo que se pueda.

23.50-1.00. Escenario Verde. My Bloody Valentine. Para mí, uno de los principales atractivos del festival este año. Su disco ‘Loveless’ (¡de 1991!) es uno de los que más veces he escuchado sin cansarme, en especial una canción que me encanta: “I only said”. Una orquesta de distorsión de guitarras deliciosamente malsonantes, envolventes, evocadoras, que crean atmósferas cinematográficas. Me los perdí cuando taloneaban a The Jesus & Mary Chain en su gira de 1992 porque no tocaron en la sala Arena de Valencia. Espero poder disfrutarlos. Y por lo que he visto por ahí (en el vídeo de abajo, el pasado mayo en Londres) siguen en forma.

1.00–2.00. Carpa Vodafone Fib Club. La Casa Azul. Soy de los que piensan que Guille Milkyway es el mejor fabricante de estribillos redondos de este país, pese a que el frikismo lo apeara de su carrera eurovisiva. Me mola que canciones como “La Revolución Sexual” suenen en Benicàssim de voz de su autor y que las disfrutemos todos sin complejos. A bailar y sonreír.

1.30–2.30. Escenario Verde. Róisín Murphy. Al disco-pop de esta irlandesa ya lo comparan con el de Chaka Khan o Donna Summer. Procedente de Moloko, tiene una presencia como para hacer del escenario un club en el que canciones como “Let me know”, “Dear Miami” o “Overpowered” pongan patas arriba el recinto del festival.

3.00–4.00. Escenario Verde. Mika. Otro llenapistas. Mikahil Holbrook Penniman Ismaili, Mika, tiene una buena colección de ‘hits’ poperos, encabezados por “Relax, take it easy”. Hasta que el cuerpo aguante.

Domingo, 20

20.00-21.00. Escenario Verde. Leonard Cohen. El poeta, escritor, cantante y compositor canadiense tiene 73 años y hace 20 que no actúa en España. Muchos de los grupos que me gustan lo idolatran; no lo citan como influencia, sino como referente. Su forma tan grave de cantar -casi de decir o recitar las letras-, todo lo que representa, la estela mítica que le rodea, hace que su presencia en el FIB sea un acontecimiento. Es como para no perdérselo.

20.00-21.00. Carpa Fiberfib.com. Death Cab for Cutie. Coinciden con Leonard Cohen, por lo que será imposible verlo todo, pero el grupo de Ben Gibbard es uno de esos que siempre apetece escuchar, por sus canciones y su solvente directo. La mejor prueba de lo sobrado que va el músico de Washington es que su proyecto paralelo es nada menos que The Postal Service. Pop fresco para encarar la recta final del FIB.

21.30-23.00. Escenario Verde. Morente Omega con Lagartija Nick. El FIB es la última estación -de momento- del aclamado reencuentro de los granadinos. La web del festival define así el disco que van a interpretar: “Un poco de casualidad, un mucho de intención, una banda en estado de gracia –Lagatija Nick- y un cantaor sin par –Enrique Morente-, dieron como resultado un excelso álbum, ‘Omega’ (1996), de rock encrespado y cante lacerante, con la poesía de Lorca y cuatro canciones de Leonard Cohen –las favoritas de Morente- como hilo conductor de este monumental álbum, clave esencial de la música popular española de todos los tiempos“.

23.30-00.45. Escenario Verde. Morrissey. Con un concierto soberbio sobre el Escenario Verde en 2006 explicó porqué a él sí se le puede perdonar una espantada como la de 2004 en el FIB. Canciones y pasiones. Las de The Smiths y las suyas. Es una de las grandes personalidades de la música pop, capaz de transmitir y generar una complicidad íntima en medio de un festival multitudinario. Volver a escuchar “Panic”, sólo por poner un ejemplo, será un gustazo. En este FIB hay muchos nombres del cartel que están relacionados con Morrissey: fue fan de New York Dolls, ha colaborado con Siouxsie y, en especial, Leonard Cohen. Pura elegancia.

1.15-2.30. Escenario Verde. Siouxsie. Es una de mis debilidades desde que la vi actuar en la sala Arena de Valencia junto con The Banshees en 1991. Fue tan teatral y emotivo… Canciones suyas de los 80 como “Christine” (vídeo de abajo, este mismo mes en directo) y “Happy House”, aquel concierto idealizado y temas de su último disco como “Into a swan” son motivos más que suficientes para estar convencido de que pondrá un broche brillantísimo al festival. Para dejar buen sabor de boca. Recomiendo la entrevista de Elena Cabrera en el ADN.

Nos vemos en el FIB

Público del FIB enl a zona de acampada. PAU BELLIDO

PAU BELLIDO. Tres 'fiberas' en la zona de acampada del FIB, el pasado lunes.

Lo que son las cosas. Los ‘fibers’ tienen desde el pasado lunes una escultura conmemorativa (que más bien parece una peregrina, por cierto) en Benicàssim financiada por el todopoderoso grupo Gimeno. Hace catorce años, esparcidos de mala manera por solares de la Gran Avenida, eran mirados como perros verdes. En el verano de la gran guerra de los festivales de música, uno de los veteranos, de los pioneros, el Festival Internacional de Benicàssim, termina ya de desplegar su exuberante circo de escenarios y carpas en el recinto de conciertos junto a la N-340 y de instalaciones artísticas en la playa. El pueblo ya ha experimentado su mutación temporal, con ese ambientazo plagado de mochilas, pintas, pelos y gafas inverosímiles, coches con el volante en la derecha (cada año más), acentos varios y pieles albinas enrojecidas. Sol. Playa. Muchas ganas de pasarlo bien. Hedonismo. Como siempre, sin estridencias. A partir del jueves la música volverá a ser lo más importante.

PAU BELLIDO. Montaje del escenario verde del FIB, ayer lunes.

PAU BELLIDO. Montaje del escenario verde del FIB.

Los que hemos veraneado en Benicàssim durante la adolescencia nunca podremos olvidar las fiestas en la playa. Sentados entre barcas y hamacas; envueltos del ritmo sincopado de las olas del mar, la música de radiocasete (mandaban Ramones, The Smiths, U2) y estimulantes varios, incluidos aquellos ojos, brillantes y huidizos, que llevábamos clavados día y noche. Para mí el FIB tiene un profundo regusto a todo aquello. No es más que un mastodóntico montaje para, al final, compartir complicidades, sentirse más cerca unos de otros, como los veranos que estuvimos en la playa. Al principio, en los años del Velódromo (1995, 1996 y 1997), porque lo raro unía. Desde hace más de una década (en el macrorecinto ‘ad hoc’ junto a la N-340) porque, a pesar de su imparable crecimiento, no ha perdido la esencia.

Recuerdo nítidamente los nervios que sentía el viernes al mediodía ante el inminente comienzo de la primera edición del FIB, en el garaje de la villa de un amigo, junto al Velódromo, oyendo las pruebas de sonido de fondo. Lo había estado esperando todo el invierno. Para muchos poder disfrutar en 1995 o 1996 de The Jesus & Mary Chain, Stone Roses, Ride o The Charlatans en el mismo escenario, en pleno agosto, a trescientos metros del mar y entre miles de personas que hacían no sentirte un marciano, fue todo un hallazgo. Y mira que los solares yermos reconvertidos en campings, primero, y un cinematográfico tornado (nunca le perdonaremos que impidiera actuar a Pavement), después, lo pusieron difícil.

Primer cartel del FIB, en 1995. The Jesus & Mary Chain no actuó.

Primer cartel del FIB, en 1995. The Jesus & Mary Chain no actuó.

Ya nos habían embaucado. Habíamos disfrutado con muchos de los grupos que nunca hubiéramos imaginado ver en esas condiciones. Pero queríamos verlos todos. Y, de paso, enfrontarnos a una larga lista de grupos que, a pesar de que nos pasáramos el día pegados a Radio 3, aunque siguiéramos la pista a decenas de grupos en el Rockdelux y aunque el amigo ‘enterao’ hiciera malabarismos para reseñarlos, no formaban parte –todavía- de nuestra discoteca (a quién no le han preguntado en el FIB “¿y quiénes son estos?”). Pero había ganas por descubrir. Y así surgió el fenómeno Chemical Brothers y tantos otros, no por menos requetedichos, menos sentidos. Aquéllos habían dado amplitud de miras para poder valorar éstos.

Nació así la conciencia colectiva de estar asistiendo a un acontecimiento en cada una de sus ediciones. A pesar de aburrirse soberanamente ante grupos programados en el horario o en el escenario equivocados, o quizás porque, simplemente, se rozaba la extenuación. A pesar de sudar la gota gorda bajo una carpa a las seis de la tarde, intentando degustar tu grupo pequeño-mediano (algunos no tanto) favorito. A pesar de los escandalosos atascos, colas y clavadas. Incluso a pesar de que él o ella no te hiciera ni puto caso, ni en la carpa ‘dance’ pasados de vueltas.

Aquí se puede ver un excelente vídeo de Ben Gordon y Bernat Lliteras que explica todas esas sensaciones en imágenes. Y Astrud, en pleno pueblo de Benicàssim en 2004, también lo explican pero que muy bien en el vídeo de abajo.

Porque el cartel del FIB tiene tantos colores que siempre da en la diana. Tanto para el público más pop, como para el más rockista, el intimista, el noise, el tecno y, sobre todo, para la inmensa mayoría que se rinde a la seducción irresistible de grandes artistas, de gurús, como Brian Wilson, Morrisey, Black Francis, Alex Kapranos, Robert Smith, PJ Harvey, Lou Reed, James Murphy, Thom Yorke, Jarvis Cocker, Paul Weller, Ian Brown, Boby Gillespie, Suart Murdock, Fatboy Slim, Björk, Matt Bellamy, Michel Houellebecq, Jason Pierce, Robert del Naja, Matt Bellamy, Richard Ashcroft, Evan Dando, los hermanos químicos, J, Sideral… algunos de los cuales se han pasado por Benicàssim con distintas caras y proyectos.

Entre el extenso catálogo, siempre aparece la baraja de grupos que ese año uno se muere por ver y, de todos modos, siempre se aprecia un notable alto de nota media en la selección. Sin ir más lejos, las ganas de este año se poder ver por primera vez a históricos como My Bloody Valentine (vídeo de abajo), que cuando taloneaban a The Jesus & Mary Chain en la gira de 1992 no actuaron en Valencia y me los perdí, o American Music Club; de volver a disfrutar de la elegancia de Siouxsie; dejarse llevar por La Casa Azul, Gnarls Barckley o Mika;  repetir con Morrisey, apuestas seguras como Death Cab for Cutie o Spiritualized o constatar fenómenos como El Guincho o Facto de la fe y las flores azules. Los horarios se pueden consultar aquí.

Pese a la competencia caníbal entre festivales españoles, que digan lo que digan los promotores hace que los carteles se resientan, siempre mantenemos la esperanza de presenciar un concierto memorable, como los de Morrisey en 2006; Brian Wilson, Franz Ferdinand y Scissor Sisters en 2004; The Cure y Radiohead en 2002; PJ Harvey y Bell & Sebastián en 2001; Primal Scream en 2000; Massive Atack y Jon Spencer Blues Explosion en 1999; Björk en 1998; The Divine Comedy en 1997 o The Jesús & Mary Chain y Chemical Brothers en 1996.

Eso sí, sin estresarse. Que siempre queden los momentos para desconectar, sentado al fondo del escenario verde fumando un cigarro, paseando por el mercadillo o en el infravalorado festival extramusical del otro lado del recinto. 

PAU BELLIDO. 'Alfombra roja', Instalación de Kenneth Russo en el FIBArt.

PAU BELLIDO. 'Alfombra roja', instalación de Kenneth Russo en el FIBArt engullida por el mar durante el temporal del pasado sábado.

No en vano, festivales como el de cortos, el de teatro, el de danza o la ruta artística justificarían por sí solos una convocatoria ‘ex profeso’, si no fuera porque al FIB –a parte de que los creó- le vienen de perlas para descongestionar y dar vida a otros puntos del pueblo lejos de los conciertos. Porque tienen mucho sentido unidos y forman una oferta integral singular y creíble, que empapa a los asistentes, contribuyendo a la atmósfera tan especial que se genera en Benicàssim durante esta semana. Y que, después de esos días, se marcha con el circo del FIB.

Nos vemos en el FIB. A partir de mañana comentaré por aquí los grupos que voy a intentar ver, con horarios y el porqué. Espero que sea de tu interés. En la elaboración de este post he contado con la inestimable colaboración de Pau Bellido, autor de todas las fotos, tomadas esta misma semana, y también de la nueva cabecera del blog.

Cartel del XIV FIB, que empieza el jueves.

Cartel del XIV FIB, que empieza el jueves.

La elegancia de Ivan Lins abre el Festival de Jazz de Peñíscola


 
Un piano jazz tocado con maestría, una voz cálida y canciones emocionantes. Y todo ello aderezado con la cadencia de la bossa nova brasileña. El V Festival Internacional de Jazz de Peñíscola presenta mañana sábado el primer plato fuerte de su menú de lujo: Ivan Lins. Y es que, en los últimos años, el certamen impulsado por Castelló Cultural en el Palau de Congressos se ha convertido en una de las citas más importantes del calendario musical estival, a la altura de los festivales de jazz con solera como San Sebastian, Getxo, Madrid o Barcelona.

Ivan Lins (Río de Janeiro, 1945) es una auténtica leyenda viva de la bossa nova y los ritmos de Brasil. Es quizás el autor brasileño más conocido después de Antonio Carlos Jobim. Ha sido interpretado y versioneado por artistas de la talla de Sting (quien colaboró recientemente en un disco), Sarah Vaughan, Carmen McRae, Ella Fitzerald, Barbra Streisand, George Benson, Manhattan Transfer o los españoles Ketama.

La actuación de Ivan Lins mañana sábado en Peñíscola supone el inicio de su extensa gira por España, que le llevará a media docena de ciudades españolas. El músico brasileño es conocido por composiciones como “Madalena”, “O Amor e o Meu Pais”, “Começar de Novo” o “Desesperar jamais” (en el segundo video de arriba). Me recuerdan a aquellos descubrimientos musicales de madrugada, escuchando el programo ‘Cuando los elefantes sueñan con la música’ de Radio 3, con aquella voz de su presentador, Carlos Galilea, tan evocadora…

Muchas de sus canciones fueron coreadas por el público como himnos contra las dictaduras durante los años setenta. Fue Quincy Jones quien le abrió al mercado discográfico internacional. Desde entonces ha ganado varios premios Grammy y ha grabado más de una treintena de discos.

En su actuación en Peñíscola, Ivan Lins estará acompañado de la cantante Nnenna Freelon, los guitarristas Romero Lumbambo y Leonardo Amueda, el teclista Jason Miles, el bajista James Genus, el saxo Marco Brito, y el batería Teo Lima.

Como aperitivo, el V Festival Internacional de Jazz de Peñíscola, que durante el mes de julio programa ocho actuaciones del primer nivel entre el Palau de Congressos y la plaza Santa María de Peñíscola, da comienzo hoy mismo con la actuación de la Jazz Street Marching Band (foto de abajo), una formación de músicos locales que cultivan el estilo New Orleans del primer tercio del Siglo XX. Será esta noche, en la cafetería del Palau, a las 23.00 horas.

23.00 (mañana sábado). Palau de Congressos de Peñíscola. Actuación en directo del pianista brasileño Ivan Lins dentro del V Festival Internacional de Jazz de Peñíscola. Entrada: 25 euros.

 
Para hoy viernes:
19.00. Pub D’Leyend (C/ 9 de marzo, 23, Castellón). Actuación en directo de Guldin, banda de rock alternativo de Toledo que presentará su disco ‘Moralia’, con el que están girando por toda la Península cosechando buenas críticas de los medios especializados. Apuntan alto en sus influencias (Pearl Jam, Neil Young, Foo Fighters o Soundgarden) y la verdad es que recuerdan al sonido Seattle de los 90, con letras en castellano y riqueza de matices. Además, ¿quién dijo que en verano lo chapaban todo en Castellón? Después de dos temporadas apostando por los directos de bandas noveles de Castellón, el pub D’Leyend sigue abriéndose a grupos de toda la geografía española y manteniendo programación en pleno mes de julio. Entrada libre hasta límite de aforo.

22.30. Playa del Gurugú de Castellón. Ciclo de Cine al Aire Libre. Proyección de la película ‘Soy leyenda’, protagonizada por Will Smith y dirigida por Francis Lawrence. El film es una adaptación de la novela homónima Soy leyenda de Richard Matheson, en la que un hombre es el último superviviente de una pandemia mundial que ha convertido a la humanidad en bestias. Entrada libre.

23.00. La Pacheca del Grau. Dr. Funkenstein (Dj) y Joan Mojo (Dj), dentro de la programación del r’n’r bar con motivo de las fiestas de Sant Pere. Entrada libre.

23.30. Burriana. Torre del Mar. Ciclo Teatre d’Estiu. El televisivo mago Luis Boyado presenta su espectáculo ‘Mimovidamágica’, en el que alterna el ilusionismo, con el humor, los juegos, la mímica y el sketch. Entrada libre.

1.00. Grau de Castellón. Recinto de actuaciones. Actuación en directo de Seguridad Social dentro de la programación oficial de las fiestas de Sant Pere. Entrada libre.

Para mañana sábado:
23.00. Grau de Castellón. Plaza de la Panderola. Actuación en directo de los grupos locales Tungstenos, Vuelo 505, Furious People y Poncho K, organizado por Castellón en Vivo dentro de las fiestas de Sant Pere. Entrada libre.

 

23.00. Oropesa. Plaza de la Iglesia. Ciclo Nits de Música. Actuación en directo del grupo valenciano de Jerez Texas (foto de arriba). Fusión de flamenco, jazz y música clásica que viene de sonar en Hong-Kong, Haití y Francia. Música exquisita para una elegante velada de verano en el casco viejo de una localidad costera. Entrada libre.

Método Grönholm en tiempos de aumento de paro

La representación de ese ultraliberal e inclemente proceso de selección de personal que nos hizo flipar en la obra teatral de Jordi Galceran, ‘El método Grönholm’, y en la película de Marcelo Piñeyro y Mateo Gil, ‘El Método’ (abajo, el trailer), llega esta noche al Teatre Municipal de Benicàssim con los nuevos ropajes del Aula de Teatre Carles Pons de la Universitat Jaume I y bajo el título ‘Schöl, el mètode’. Un argumento que adquiere matices muy inquietantes en los tiempos que corren: en la provincia de Castellón somos ya 25.600 personas en el paro, un 70% más que hace un año.


 
El argumento de la adaptación teatral es conocido. Siete candidatos a un único puesto de trabajo, una secretaria que les hace pruebas inverosímiles y un denominador común: la necesidad de destacar por encima de los demás casi a cualquier precio. ¿Qué somos capaces de hacer para lograr un puesto de trabajo? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para ascender en la escalera social?

Estas incógnitas son las que plantea ‘Schöl, el mètode’. Un espectáculo en un acto, en un espacio único, donde se hace más evidente el esfuerzo para subsistir, donde aparecen las rivalidades, envidias y frustraciones, pero también el amor. El trabajo de recreación de los diferentes roles humanos llevado a cabo durante los ensayos por los actores Ferran Luengo, Iñaki M. Jovaní, Vicent Galí, Pilar Rodríguez, José Luis Traver, Loli Blanco, Mauri Royo y Antonio Bachero, dirigidos por Regina Prades, ha sido crucial.

Según explican desde el Aula de Teatre Carles Pons, también ha sido muy importante el trabajo de refundición de los dos textos, el de la obra de teatro y el de la película, desgranados hasta encontrar cada intención, cada objetivo oculto en cada frase, en cada palabra. Y todo ello unido por un hilo conductor, el ritmo. Un ritmo que a veces nos dejará estupefactos, como a los personajes.

El Aula de Teatre Carles Pons de la UJI presenta así el resultado del proceso de creación de los alumnos del taller de montaje, realizado durante el segundo semestre del pasado curso académico y que ha sido dirigido por Regina Prades. Se trata de un grupo novel de actores que se inicia ahora en el ámbito teatral más allá del estrictamente universitario, al igual que las producciones anteriores: ‘Qui eren i què pensaven’, ‘Lectura pànica’ y ‘Dos metres quadrats’, que han interpretado en los últimos años otros grupos surgidos del Aula logrando numerosos premios.

Por cierto, hoy han empezado a pinchar ya el nuevo disco de Pleasant Dreams, ‘Podría ser hoy’ (Green Ufos), en el programa Siglo XXI de Radio 3, que otra vez le ha dado un montón de espacio a un friki de Castellón bastante pesado, Rafa Corega.

22.30. Teatre Municipal de Benicàssim. Estreno de la obra de teatro ‘Schöl, el mètode’, a cargo del Aula de Teatre Carles Pons de la Universitat Jaime I. Precio: 3 euros.

Más propuestas para hoy jueves:

22.30. Museu de Belles Arts. Nits al Claustre. El concierto del grupo valenciano de folk Sonadors de la Guaita abre esta noche la quinta edición de este ciclo (todo los jueves de julio y agosto), dedicado a músicas populares. La actuación, además, forma parte de la primera cita del Correfolk, nuevo festival itinerante organizado por Producciones Metrònom (heredero del Fesfolk), que llevará la música folk en valenciano de Sac de Sons, Sitja, Saüc y Sonadors de la Guaita a l’Estany de Nules, Almassora (viernes 11 de julio), Morella (miércoles 15 de julio), Vilanova d’Alcolea y Almassora (ambos el viernes 8 de agosto) o Cinctorres (el viernes 22 de agosto). Los conciertos de la primera edición del Correfolk se prolongarán hasta el 31 de octubre en el Museu de Belles Arts de Castellón, Betxí, Orpesa, Coves de Vinromà y Onda.  Entrada libre.

19.00. Castalia Iuris (Cardona Vives). Inauguración de la exposición ‘Dibujar con la parte derecha del cerebro’, que reúne los trabajos de los alumnos de dibujo del curso dirigido por Simonetta Carta. ¿Por qué razón dibujar es para algunos una actividad natural y placentera y para otros algo casi inalcanzable? El curso buscaba que los alumnos descubrieran que no existen personas que no saben dibujar, sólo existen las que por diferentes razones han dejado de lado el hemisferio derecho del cerebro, que se encarga de todo lo creativo e intuitivo. Gracias a simples ejercicios prácticos, encaminados a reeducar ese hemisferio que con los años ha acabado siendo controlado por el hemisferio izquierdo, que domina la parte lógica y racional, los alumnos han aprendido en un tiempo reducido de 12 horas a desarrollar sus propias capacidades creativas, percibiendo las cosas de un modo nuevo y utilizando el dibujo como instrumento terapéutico de expresión personal.  La muestra estará abierta hasta el 11 de julio. Entrada libre.

22.00. La Pacheca del Grau. Quinterifilia DJ, dentro de la programación con motivo de las fiestas de Sant Pere. Entrada libre.

El Rey del Verano llega al Grau

Es lo que hay. Mientras, por poner dos ejemplos cercanos, en Alicante (Centro de Tecnificación) actúa Bob Dylan y en Valencia (estadio Ciutat de València) lo hace The Police, en Castellón esta noche se abre el verano musical con Georgie Dann.

El rey de la canción del verano actuará hacia la medianoche en la Llotja del Grau dentro de la programación oficial de las fiestas de Sant Pere después del correspondiente ‘sopar de pa i porta’.

La barbacoa”, “El chiringuito”, “El Bimbó” o “Macumba” no sonarán en la televisión de un programa de varietés de Canal 9 o La Primera, ni en el politono de un móvil, ni en la heladería de la esquina. Sonarán en en vivo y en persona. Con el tinte de color negro, su inconfundible baile en vaivén y rodeado de bailarinas. Te cagas.  

00.00. Llotja del Grau. Actuación en directo de Georgie Dann dentro de la programación oficial de las fiestas de Sant Pere. Entrada libre.

También para hoy:

22.00. Distriz Café Rock (C/ Enmedio, 154). Proyección de la película australiana ‘Mad Max’, dirigida por George Millar y proganotizada por Mel Gibson, dentro del Ciclo de Cine de Acción de los 80. Entrada libre.